domingo, 16 de noviembre de 2008

Van Gogh por Minnelli


El loco de mi pueblo se ha cortado una oreja. Dicen que por una puta.
Es pintor, si es que se le puede llamar así. Se tira todo el día por ahí, pintando siempre lo mismo: el campo, girasoles, campesinos, el sol… el sol.
Su obra es una mierda, con tanto colorín, esos brochazos descuidados, parece que todo lo haga con prisa.
Oí que el otro día unos cuantos vecinos entraron en su casa y le jodieron algunos cuadros. Qué pena no haber estado allí. Seguro que después estuvo llorando por sus dibujitos.
Apuesto a que no consigue vender uno en su vida. ¿Por qué no lo deja ya? Pobre imbecil, no sirve para nada.



El tiempo pone a cada uno en su sitio. Pero él nunca sabrá lo grande que fue.



Van Gogh se cortó una oreja
y se la dio a una puta
que la tiró extremadamente disgustada.

Van, las putas no quieren orejas
quieren dinero


supongo que ésa es la razón
por la que fuiste un pintor
tan grande:
no entendías
muchas cosas
más.
Bukowski



Qué sería de este mundo sin los perdedores.

Jorge

viernes, 14 de noviembre de 2008

Resonancias


Iluminación: la cruz


1927, Murnau utiliza en su película "Amanecer" un recurso de iluminación, la cruz, como simbolo de redención cristiana, del renacer de la persona.



Unos cuantos años después, en 1932, Howard Hawks utiliza este mismo recurso magistralmente, pero con un significado opuesto, la cruz como marca de fatalidad, presagio de muerte.
"Scarface, el terror del hampa"






Con el mismo significado fue usada esta iluminación hace un par de años en "Infiltrados", de Scorsese.




La belleza del movimiento:

Cuando vi la famosa bolsa de "American beauty" (Sam Mendes) no pude evitar acordarme de la "muerte" del globo rojo en "Le ballon rouge", de Albert Lamorisse.












Por cierto, Borat se ha colado en "Manhattan", de Woody Allen.




Jorge

jueves, 13 de noviembre de 2008

"ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO"


He de decir que la idea de este post es de un (querido) amigo mio, Diego (disney) - el que lo conozca sabrá de quién estoy hablando, es inconflundible-. Bueno, dejando de lado las motivaciones ligadas al nacimiento de esta nueva entrada, comenzaré con la misma: "ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO".

Poco queda por decir de esta película que no se haya dicho ya. Una de las mejores películas de los años 70. Sin duda la mejor de 1975 (así lo abalan sus 5 Oscar - premios comerciales de por sí que no siempre recompensan a los mejores, pero en este caso sí-)

Qué comentar de ese violador que nos conmocionó a todos. Y es duro decirlo, porque, sin entrar en moralidad, un violador es un violador. Pero no cuando lo interpreta el gran Nickolson. Un violador pasa a ser un personaje entrañable, en él no prima precisamante la maldad de sus actos.
En la realidad de la historia este personaje se las arregla para que le trasleden de la prisión a un centro psiquiátrico donde es capaz de alterar el orden existente, y con su propia personalidad instaurar la dictadura del caos.

Pero no sólo es destacable la actuación de Jack Nickolson. La película no sería la misma si no estuviese compuesta por los muebles que todo film precisa: unos buenos secundarios, como Louise Fletcher, William Redfield... Unos acompañantes únicos, como el gran Jefe, nuestro Jefe, el cual nos emocionó. También quería resaltar la dirección de Milos Forman que con su dualidad de primeros planos con medios, alcanzó una obra brillante y exquisita. Además supo acompañarla de increibles diálogos, de un montaje espectacular y una gran música...

Como ya he dicho antes, poco hay que decir sobre "Alguien volo sobre el nido del cuco", y creo que yo no soy el adecuado para escribir lo que falta, puesto que ya hace tiempo que vi la película, y aunque continúa en mi memoria - y en la lista de mis películas favoritas- puedo alterar la realidad por el tiempo pasado.
Por ello este post, en vez de ser la típica reseña, quiero que se convierta mi particular homenaje a un gran amigo... Diego, va por tí, espero que te haya gustado.

David Gutiérrez
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miércoles, 12 de noviembre de 2008

"FREAKS", MONSTRUOSIDAD SIN PRECEDENTES

Cuesta creer que en 1932, alguien fuera capaz de crear una película de estas características. Totalmente novedosa, es para algunos una película grotesca, para otros perceptible, sin duda, para todos original.

Tod Browning consiguió realizar un film sin precedentes, donde los monstruos - todos ellos reales, personas con deformaciones físicas - pasan a convertirse en la normalidad de la realidad fílmica. A su vez, las personas "normales", carecen de la humanidad que tienen los freaks, llegando a ser los verdaderos monstruos, al menos en el plano moral.
Los freaks, apoyados en un código interno con el que todos se autodefienden y valoran, superan sus propias limitaciones llegando a ser un "todo" que puede enfrentarse a quién pretenda dañar a uno de los suyos. Increible percepción de la que podríamos llamar monstruosidad.
La primera parte de la película presenta la realidad de "La parada de los monstruos". Las relaciones que mantienen los miembros "deformes" pretenden reflejar la aceptación que existe entre ellos: La mujer barbuda está casada con un miembro deforme, como el payaso con una de las siamesas... Se quieren como son, y se defienden.
En la segunda parte, comienza la verdadera historia. La bailarina - podríamos definirla con el más que nombrado tópico "bella por fuera, fea por dentro"- ayudada del forzudo del circo, planean una artimaña para conseguir el dinero de uno de los enanos... (No continuaré por no destripar el alma de la obra...)


El final de la película es un claro ejemplo de la conducta de los freaks, que guiados por el código se apoyan mutuamente. Llama la atención los movimientos lentos de estos seres cuando pretenden atacar a la bailarina y al forzudo: el personaje sin brazos ni piernas se arrastra por el suelo con un cuchillo en la mano; los enanos avanzan por debajo de los carros con la mirada fija en sus víctimas...

Realmente es una película conmovedora, que demuestra que los cánones de belleza no son vinculantes con el posterior conportamiento de las personas. "Dios cuida a todos por igual", dice la dueña del circo, pero ¿por qué nosotros nos guiamos por las apariencias?...

Recomiendo encarecidamente que quién no haya visto esta obra de arte del Cine la vea cuanto antes. Es sin duda la mejor película de un director conocido por sus films de terror, como "Drácula" (1931) , "Garras humanas" (1927) ...

¡Qué grande es el Cine! (como diría Garci...). Gracias a películas como esta el tiempo se detiene durante horas, y no importa lo demás en ese mismo instante. Es la magia de un buen film, que te envuelve, te hace protagonista de una gran historia. Cuando veo una película no pido nada más, sin embargo no es fácil conseguirlo.

David Gutiérrez
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Abschied von gestern - (Anita G.) - Alexander Kluge

O la película que vi el otro día y con la que voy a hacer mi entrada triunfal en el blog.




Anita G.

En españa, siguiendo esa tradición que tienen de llamar a las películas como les sale de las pelotas, la llamaron “Una muchacha sin historia”. Nada más lejos de la realidad, esta muchacha tiene una gran historia, eso sí, enormemente triste. Una tristeza que no estamos acostumbrados a ver en el cine. No hay lágrimas, no hay sensiblería, casi parece que no haya sentimientos pero, cuando miramos profundamente a los ojos de la bellísima Anita, sabemos que todo está allí.


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Nuestra protagonista, de quien sólo sabemos al inicio de la película que ha pasado de la RDA a la Alemania occidental, se ve continuamente obligada a huir sin cesar en un perpetuo enfrentamiento con una sociedad que no la acepta. No consigue abrirse camino en el Oeste porque todas sus parejas no ven más que un objeto en ella. Así, de amante en amante y de trabajo en trabajo acabará por dar con sus huesos en la cárcel.


Como decía al principio, Alexander Kluge consigue contarnos la historia de una manera tremendamente fría, distante. Cuantas veces podremos haber visto este cuento de jóvenes pérdidas, en huida constante, que sólo buscan quien les ame. Sin ir más lejos la famosa “Desayuno con diamantes”, un relato parecido pero, cuan diferentes son estas dos películas. Y no por las diferencias en la historia, sino por la forma de contarla.


Kluge es un genio. Formalmente… única, arriesgada, sorprendente, no sé, a veces incluso rozando lo experimental: predominio del primer plano, voz en off, citas y reflexiones introducidas como intertítulos, separación en capítulos, inserción de fotos, dibujos y falsos-documentales en mitad de la película…y todo ello cobra sentido gracias al montaje, éste radicalmente distinto del montaje clásico de Hollywood o del dialéctico de los autores soviéticos. Me arriesgaría a decir que el montaje de Kluge es el hermano bastardo del de la Nouvelle Vague, en cuanto a lo caótico de éste último.


Pero nuestro autor alemán no busca sólo la confusión, ni mucho menos, lo que busca con su montaje es la participación activa del espectador. Esto es muy difícil de explicar (y de entender) pero lo intentaré: cuando Kluge inserta en medio de sus películas fotografías, material de archivo, ilustraciones de libros, intertítulos,… yuxtaponiéndolos con la historia narrada, lo que pretende es que el espectador “despierte”, que haga asociaciones y deducciones. Kluge no coloca todos estos elementos con un sentido o significado final en mente (como haría Eisenstein), sino que busca que estas asociaciones sean propias, es decir, que sea el espectador quien les confiera el sentido.




Hay que verlo.

Cómo conseguirla… ni idea, la vi porque estaba en el último ordenador que robé. Si a alguien le interesa mucho que ponga un comentario y la subo al pando.


Jorge

martes, 11 de noviembre de 2008

"EL SÉPTIMO SELLO"



Europa sucumbe ante la peste negra. Un caballero y su escudero regresan a su país tras convatir en las Cruzadas en Tierra Santa. La muerte quiere llevarse al caballero Antony Blake, pero éste le ofrece una partida de ajedrez a la dama negra para obtener algo de tiempo y alcanzar respuestas trascendentales, ¿como qué hay tras la vida? ¿un Dios, el infierno, la nada?
"El séptimo sello" es una obra reconocida y reconocedora de Ingmar Bergman, uno de los mejores directores europeos.
Tras ver el film pensé en el propósito del mismo, reflexioné sobre qué quería transmitir el director, y llegué a la siguiente conclusión:
Todos los personajes son uno. Llegué a esta conclusión tras leer mucho sobre la película, ya que ésta logró cautivarme totalmente - no sólo cuando la veía y me apasionaba formalmente y en cuanto a contenido, también cuando terminó y deambulaba por la red buscando la teoría de otros aficionados al cine-. Como ya he dicho creo que todos los personajes que aparecen son el despiece de uno único, las diferentes partes que forman la personalidad del Ser Humano.
Anthony representa las dudas existenciales del mismo; su escudero, la racionalidad, la cordura; el juglar soltero, la locura... Cada uno de ellos es importante, tanto para formar al hombre, como para el planteamiento de la película. A así, quiero destacar a "la vida". Y ahora me explico:
"La vida" es el personaje femenino que el escudero salva en un momento del film. No habla, excepto al final -cuando la muerte viene para llevarse a Anthony y a quienes le acompañan-, y se arrodilla para sucumbir ante su destino. Sus actos son destacables para conformar y entender su personalidad: Cuando el escudero le salva la vida - valga la redundancia- y ataca a su agresor, el personaje femenino grita en vez de callarse. Este hecho demuestra que no quiere la muerte de nadie, sin embargo al final cuando llega la suya la acepta sin resignación. También hay que destacar su actuar en la escena de la quema de la bruja. En ella, "la vida" no abandona el lugar hasta que la joven condenada por brujería muere, a pesar de que sus compañero de viaje ya habían partido. Sin duda es un personaje interesante.

La película podría analizarse desde diferentes puntos de vista, desde los distintos personajes, pero eso llevaría mucho tiempo y análisis fílmico - y por ahora carezco de ambos. Digo por ahora porque aspiro a alcanzar los dos, o al menos el segundo-.

Pero sin duda es La Muerte la protagonista de la obra. Y así lo refleja Bergman. En todo momento está presente, ya sea en su forma típica de personaje, con el rostro pálido y el oscuro traje, o en forma de símbolos. Así sucede en una escena alegre y onírica: Los juglares - María, José, su hijo Miguel -, el escudero, La Vida y Anthony se encuentran sentados en el céspez picoteando unas "fresas (salvajes") y bebiendo leche. El momento es especial, pero la muerte les vigila por la espalda, en forma de máscara. Con esta escena el director quiere demostrar el constante acecho de la dama negra sobre la vida, incluso en los momentos menos esperados.

Es sin duda una película llena de simbolismo, así lo demuestra el nombre de la familia de juglares: María, José y Miguel. Sobran las palabras.

La genialidad de Bergman es observable en toda su obra, y reflejada en forma de metáforas visuales en "El séptimo sello". Sin duda una gran película. Sin duda, un Peliculón. Cine con mayúsculas.
Bergman, me quito el sombrero.

David Gutiérrez

LA RELIGIÓN SEGÚN DREYER

Por todos es conocida la religiosidad de uno de los grandes directores del cine,Carl Theodor Dreyer. Artífice de películas de la talla de "La pasión de Juana de Arco", "Vampyr, la bruja vampiro", o la propia "Ordet", Dreyer puede catalogarse como un director que impone la calidad ante la cantidad. La idisincrasia de su estilo le llevó ha realizar algunos de los mayores clásicos de la historia del Cine.
Pero no es momento de repasar su trayectoria, me centraré al contrario en una de sus mejores películas: La palabra, "Ordet". No destaca por su rapidez de planos, al contrario. Sin embago Dreyer conjuga de forma espectacular la forma y el fondo, por el uso del movimiento y del blanco y negro. Así como por la trascendencia e impacto que supuso su temática: el conflicto religioso
Pero vayamos por partes.

Ordet es una película donde el momento cumbre de la obra comienza cuando transucrre la hora y cuarenta minutos. El final es conmovedor, MILAGROSO, extraño. Dreyer impregna el film de una religiosidad contagiosa, pero sin entrar en este ámbito hay que defender la calidad de la obra.
La historia transucrre en la Jutlandia occidental, en 1925. El viejo y culto Morten Borgen, que dirige una granja, es el padre y líder de una saga familiar: tiene tres hijos, una nuera y dos nietas. Hay que destacar sin duda la presencia del mediano de los hijos, Johanseen, estudiante de teología que sucumbió ante la locura, la cual llegó de la mano de las dudas existenciales que nacieron en él mientras estudiaba. Un personaje importante, principal, genial. Es el autor, de hecho, del milagro final. Pero no quiero descubrir el final, sólo dar pinceladas para que quién no haya visto la película la vea, y quién tenga la suerte de haberla disfrutado, refelxione sobre ella.
El torrente de espiritualidad con el que Dreyer impregna el film se deja ver en una de las mejores secuencias: La conversación de M.Borgen, luterano, con el sastre, de la Iglesia de la Misión Interna. En ella ambos debaten sobre el posible matrimonio de sus dos hijos, con la religión como telón de fondo.

Con un blanco y negro bello y perfecto,y la luz y el detalle en los rostros y los objetos, Dreyer es capaz de crear cuadros en el transcurso de la historia. Quiero recordar - o presentar - (según si habéis visto la película o no) el encuadre maravilloso, el plano estremecedor del funeral. Parece pintado por el más sublime de los pintores, con la luz del ventanal que envuelve la habitación. Ese juego de blancos y negros, de luz y sombra que no hace sino que queramos parar la película para observarlo con detenimiento - al menos yo así lo hice-.


Ordet es, sin duda, la cima del lenguaje cinematográfico de Dreyer, distanciado de un cine convencional que nunca entendió.

David Gutiérrez Eguizábal