Colorado Jim, es la quinta película en la que coinciden el director Antonhy Mann y el gran James Stewart. Es un western ambientado en las montañas de colorado, abandonando así elementos típicos del oeste como el desierto, el ferrocarril… aunque aparecen otros como los indios o la búsqueda del oro. El paisaje montañoso elegido para lograr una muy buena fotografía, es un gran acierto.

Es otro tipo de obra dentro del propio género, donde la codicia y la ambición humana producen un western psicológico en un mundo abierto. Stewart, que aparece como antihéroe frustrado y menos caballeroso que lo habitual, está dispuesto a todo para recuperar su granja. Hace lo que sea para cobrar la recompensa por entregar a un fugitivo -la escena final, en un río bravo que refleja la desesperación, es un claro ejemplo-.
La causa principal de la obra reside en el egoísmo y la codicia de los tres personajes que quieren cobrar la recompensa, deseosos de compartirla con el menor número posible de camaradas. Sin embargo hay una subtrama amorosa entre Stewart y una Janet Leight (Lina) poco conocida por entonces. Lina es la compañera del fugitivo, sin embargo poco a poco se decanta por la compañía del cazarrecompensas, y se genera así un triángulo amoroso que provoca celos, envidia...
Sin duda no se trata del mejor western, y aunque tarda en enganchar al espectador, la última mitad de la película es embaucadora, y la escena final, con una violencia oculta, termina por dejar un buen sabor de boca.

Es otro tipo de obra dentro del propio género, donde la codicia y la ambición humana producen un western psicológico en un mundo abierto. Stewart, que aparece como antihéroe frustrado y menos caballeroso que lo habitual, está dispuesto a todo para recuperar su granja. Hace lo que sea para cobrar la recompensa por entregar a un fugitivo -la escena final, en un río bravo que refleja la desesperación, es un claro ejemplo-.
La causa principal de la obra reside en el egoísmo y la codicia de los tres personajes que quieren cobrar la recompensa, deseosos de compartirla con el menor número posible de camaradas. Sin embargo hay una subtrama amorosa entre Stewart y una Janet Leight (Lina) poco conocida por entonces. Lina es la compañera del fugitivo, sin embargo poco a poco se decanta por la compañía del cazarrecompensas, y se genera así un triángulo amoroso que provoca celos, envidia...
Sin duda no se trata del mejor western, y aunque tarda en enganchar al espectador, la última mitad de la película es embaucadora, y la escena final, con una violencia oculta, termina por dejar un buen sabor de boca.
David Gutiérrez Eguizábal
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